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Llegada de megacentros estimula la competencia Mercados en la partida Llevan décadas sin que mucho haya cambiado en ellos y manteniendo siempre a su misma clientela. Con el "boom" de los nuevos megacentros comerciales en la ciudad, han caído en la cuenta de que los compradores locales tienen más potencial del pensado, y no quieren quedarse atrás. Van a cambiar aspectos sustanciales tanto como accesorios, dentro de una competencia que comienza a calentar motores.
En el cercano siglo pasado, la forma de "hacer la plaza" los domingos no cambió sustancialmente. Los principales centros de abastos eran San Camilo y El Palomar, además del terminal mayorista de Tingo y los mercados distritales. Ya a finales de la centuria, surgiría la llamada Feria del Altiplano y la plataforma Andrés Avelino Cáceres, pero bajo las mismas características de compra. Sólo algunos supermercados pequeños ofrecían un servicio diferente. Pero con el nuevo siglo la situación ha cambiado y grandes centros de abastos están apareciendo, motivando el cambio en los mercados tradicionales. Es el caso de San Camilo, El Palomar y muchos otros. Carros y carritos Dos de las principales diferencias entre los nuevos y tradicionales mercados son las zonas de estacionamiento y los carritos de compra que facilitan las actividades de la clientela. En San Camilo ya han conseguido que una empresa financiera los provea de 100 carritos que estarán a disposición del público a partir del próximo mes. Si bien la cantidad será insuficiente para las 3 mil personas que acuden allí los fines de semana, es al menos un comienzo. Además, los mil 200 trabajadores del mercado están siendo capacitados en atención al público, según refiere su administrador, Antonio Calisaya Cahuana; y se está conversando con ellos para ampliar la atención al público más allá de las 5:00 de la tarde, hora en la que cierra el recinto. Eso depende de las medidas de seguridad que se consiga en los alrededores. En El Palomar, de otro lado, ya se ha comenzado a construir una zona de parqueo, techando la torrentera que queda en la frentera. La obra será ejecutada por el Gobierno Regional de Arequipa en convenio con la Municipalidad Provincial, propietaria del mercado, con un presupuesto que supera los 200 mil soles. Los 150 trabajadores del mercado, además, han comenzado a negociar con el municipio para convertirse en propietarios. "No nos va mal, pero queremos más", indica Roger Gómez Chiara, presidente de la Asociación de Trabajadores del centro de abastos y hace hincapié en el cambio de redes de alcantarillado y el pintado del mercado, realizados recientemente. Ropa y artefactos El afán de competencia no sólo se ha producido en los mercados de abastos, los llamados "mercadillos" de ropa y artefactos también están en la partida. En principio, tienen el afán de desterrar ese nombre que más que diminutivo les parece despectivo. En La Barraca existen cerca de 300 puestos de venta que reciben hasta 3 mil compradores los fines de semana. Según refiere Julio Gómez, su Jefe de Desarrollo Comercial, el objetivo más cercano es captar a compradores con tarjeta de crédito. "En productos como bicicletas y artefactos, los clientes prefieren el pago a plazos y queremos responder a esa demanda", comenta. Están en camino las conversaciones con Visa para la instalación de los terminales electrónicos que permitan concretar los créditos. Otro proyecto mayor, pero a largo plazo, es cambiar la estructura y construir un centro comercial de dos pisos. En el caso del centro comercial Don Ramón, en la calle siglo XX, el proyecto es más ambicioso: construir un gran megacentro, uniendo los actuales mercadillos contiguos. Sería una gran infraestructura de cuatro niveles, con parqueo subterráneo y zona de juegos para niños. Por lo pronto se quiere promover entre los comerciantes la idea de compras corporativas, para bajar los costos y poder competir en precios con los nuevos malls. "Queremos competir, pero tenemos que entender que es momento de invertir", señala Jhon Martínez, directivo del centro comercial. A la par se viene impulsando el evento anual "Arequipa Fashion Model", un desfile que reúne marcas nacionales y los nuevos diseños de moda para el año entrante. Este 25 de setiembre se realizará la IV Edición y promete poner en vitrina los últimos modelos en ropa y calzado a precios accesibles, según indica Alex Puma, Jefe de Marketing de Don Ramón. El temor de ser avasallados por los tres grandes megacentros a punto de inaugurarse en Arequipa existe; pero es mayor el deseo de aprovechar ese potencial comprador de los arequipeños que ha atraído a grandes capitales trasnacionales. Ellos llegaron primero, recuerdan, y quieren mantener ese lugar en la preferencia de sus clientes. (Paola Donaire) |