Informe

Una mañana con los recicladores de El Cebollar

Vivir de la basura

El Cebollar es uno de los principales botaderos de basura de la ciudad. Aquí desembocan todos los desperdicios, especialmente los de Paucarpata. Es en este lugar donde más de cincuenta personas han encontrado una fuente de ingresos y es con el reciclaje que pueden subsistir.

Botadero. Los desechos que llegan hasta aquí no sólo son de Paucarpata.

Martha trabaja escogiendo entre la basura hace más de 15 años y en este tiempo no ha tenido la suerte de encontrar algo de valor, entre tanto desperdicio. Dice que algunos encuentran hasta cheques de doscientos nuevos soles, pero ella aún nada.

Este 7 de agosto cumplirá 57 años y ojalá, ruega ella, que entre latas y zapatos viejos pueda hallar algo para celebrar su día. Así como ella, muchas otras personas trabajan en este botadero de basura desde hace muchos años.

La Pampa El Cebollar le debe su nombre, según los pobladores, a que en épocas anteriores la producción de cebolla era próspera. Desde entonces, la zona fue invadida poco a poco, acercándose a lo que funciona hace más de 20 años: un botadero municipal.

El cebollar no está lejos del colapso pues recibe más de 4 volquetadas de basura diarias, lo que viene a significar un promedio de 80 toneladas de desechos por día; eso sin contar el desmonte que llega de otros lugares que no pertenecen a la jurisdicción de este distrito. Es la actividad del reciclaje que ha venido amortiguando en un promedio de 10 toneladas semanales la cantidad de basura en este sitio.

El verdadero cebollar

Una trocha de tierra avizora la entrada a uno de los principales botaderos de basura del distrito de Paucarpata. Aquí la pestilencia es una cualidad que se ha superado con la costumbre. Todo tipo de basura colma de colores este paisaje que, de no ser por algunos perros que lo custodian, parecería un lugar desolado. Sin embargo, aquí trabajan alrededor de 40 a 60 personas en tareas de reciclaje de vidrios, latas y papel. Gente que sin ningún temor coge con las manos las bolsas de basura de otros.

Visitar un lugar como éste resulta toda una proeza, aguantar una jornada de más de ocho horas tal vez sea un acto inhumano o de poca consideración a la salud personal; sin embargo los recicladores de basura han encontrado una fuente de ingresos económicos en lo que resulta inservible para otros.

Trabajo. Más de 50 recicladores exponen a diario su salud en El Cebollar.

Recolectando latas, botellas y otros materiales se puede ganar hasta 7 soles a la semana, sueldo que poco justifica la exposición al riesgo de enfermarse por contaminación. Aquí los recicladores nos reciben con desconfianza, tuvimos que fingir ser universitarios y rogar por una declaración.

Formalización

El encargado de la gestión ambiental en el distrito de Paucarpata es el ingeniero Jorge Bravo, quién primero destaca las pocas posibilidades que existen para ayudar a estas personas que exponen su salud ante tal grado de contaminación, pues muchos de ellos rechazan la intervención de la municipalidad en la formalización de este trabajo. La opción que se les plantea es empadronarlos y que pasen a trabajar para empresas particulares de reciclaje en otros lugares, para finalmente clausurar este botadero.

Bravo además explica que resultaría poco viable cerrar este botadero, al menos este año; al no tener otro lugar de destino para los desechos del distrito. La probable zona de transferencia de desperdicios sería Quebrada Honda, botadero de la ciudad, tal como lo dispusiera el alcalde provincial Simón Balbuena.

De otro lado, cualquiera puede venir a trabajar en este lugar. Hay un grupo de recicladores que se han organizado para cuidar toda el área de los constantes incendios que se producen. El cuidador es el único que cuenta con sueldo fijo y es su deber apagar cualquier fuego que acabaría con la fuente de trabajo.

Las autoridades encargadas del distrito convienen en dirigir los desperdicios a otra zona de transferencia, en este caso para librar a la población de pampa El cebollar de los focos infecciosos. Si bien las cantidades de basura se amortiguan con los trabajos de reciclaje nada justifica poner en riesgo la salud. Dicen que el trabajo dignifica al hombre, pero vivir de la basura tal vez sea una actividad que no cumpla este cometido. (Giuliana Gutiérrez)