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Policial |
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Instigado por nueva pareja Mata a esposa por divorcio Chamuscado. Así quedó el amor de una pareja que intentó divorciarse sin conseguirlo. Sus peleas desencadenaron un homicidio que terminó esta semana con la lectura de sentencia: catorce años de prisión para el autor. Pero la instigadora del asesinato, está libre.
El jueves 6 de agosto, 10 meses después de ocurridos los hechos, tres jueces dictaron una pena de catorce años de cárcel para el homicida. Su fallo obedeció a un procedimiento de conclusión anticipada al que se sometió el inculpado Remigio Paricanaza Apaza. El juicio estaba en la etapa de investigación preparatoria, de acuerdo al Nuevo Código Procesal Penal. Pero Paricanaza y su abogado, Ignacio Mamani, se valieron de la propia ley y de una mentira, para evitar una pena más severa por parte de la justicia. Remigio confesó su delito y se sometió a la terminación anticipada, mientras su abogado pedía ocho años de cárcel. Las negociaciones no se dieron porque la pena para el delito de homicidio es de quince a 30 años de cárcel. Al final se pusieron de acuerdo en catorce años, pero con la condición de actuar como testigo en el proceso seguido contra su conviviente, Felipa Suxso, quien lo habría instigado para cometer el asesinato. Remigio debía ratificarse en su segunda manifestación, en la que acusa a Felipa de instigarlo en el crimen que cometió. Pero al momento de la solicitud del juez para rendir su declaración Paricanaza se rehusó. Así, los jueces le rebajaron la pena en la primera parte del juicio que se llevó a cabo a las nueve de la mañana y luego no declaró contra su conviviente, como había ofrecido, en la segunda parte del juicio, que se desarrolló entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde. El comienzo del fin Pero los maltratos de este homicida hacia su víctima, no empezaron hace un año y medio, sino hace tres años. El 13 de febrero de 2006, Rosa asentó una denuncia en la comisaría de Yerbateros. Esa tarde se retira del hogar conyugal, en el distrito de La Victoria, en Lima, donde vivía junto a Remigio Paricanaza Apaza. Rosa regresa a Arequipa con un niño entre brazos y un bebé en el vientre. Se queda a vivir en un asentamiento humano, en el sector de Congata. Remigio decide permanecer en Lima con una nueva mujer, Felipa Suxso Yapuchura. Ambos continúan sus vidas. Rosa intenta trabajar en obras de construcción en programas esporádicos de vivienda y limpieza pública en la municipalidad de Uchumayo. Al final, termina vendiendo mates en la feria El Altiplano. Remigio trabaja junto a su nueva conviviente, en un puesto de venta de la feria Unicachi en el distrito de San Juan de Miraflores. Rosa no lo sabía. El proceso de divorcio de ambos iba en marcha. Pero un día, una sorpresa llegó a la capital.
Una ingrata noticia La hermana de Remigio, Seferina Paricanaza Apaza, viaja a Lima en julio de 2008 para entregarle una notificación del poder judicial. La lentitud del proceso judicial desestabiliza su relación. No logran apurar los trámites. El ocho de octubre de 2008, Remigio y Felipa arriban a Arequipa para conocer el estado en que se encontraba el proceso de divorcio. Se quedan dos días. Pero ambos llegan con dos identidades distintas Felipa dice llamarse Erika y Remigio se hace llamar Ronald. El supuesto divorcio se estaba tramitando en el juzgado civil del módulo de justicia de Hunter, pero el trámite no era el que suponían. Lo que en realidad estaba en camino era un proceso de separación de cuerpos, pues Rosa no le quería dar el divorcio. El 8 de octubre Remigio y su nueva pareja se quedaron en el hospedaje El Indio Dormido ubicado cerca al Terminal Terrestre de Arequipa. La pareja fue en busca de Rosa a la Feria del Altiplano. Como no la hallaron, se fueron hasta el terminal de colectivos de Congata, ubicado en la avenida Salaverry, donde encuentran a Rosa. Ambos toman un taxi hasta Congata, pero Rosa le impide ingresar a su casa y ver a sus hijos. Remigio regresa al hospedaje donde Felipa le recrimina por haberla dejado esperando. Él le contó el encuentro con su esposa y Felipa habría comentado "tu esposa es mala, por qué no la matas". A las cinco de la tarde del día siguiente Remigio y Felipa buscan nuevamente a Rosa en la feria El Altiplano pero no la encuentran. A las diez de la noche Remigio logra dar con Rosa. Cenan y toman un taxi hacia Congata, pero en el trayecto discuten. Por eso el chofer del vehículo los deja a la altura del cuartel de Tiabaya. Ambos caminan hacia el puente de Tiabaya. Allí, el hombre aprovecha su fuerza y el arma que siempre llevaba consigo, obligando a la mujer a recorrer unos cuarenta metros más allá del puente. En medio de un descampado y vegetación silvestre Remigio golpeó a Rosa en la nariz y en el ojo izquierdo. Luego usó su arma de fuego y le disparó en el lado derecho de la cabeza. Pasaban las veintitres horas del 9 de octubre. Felipa y Remigio tuvieron una comunicación fluida esa noche. Según su registro de llamadas, entre las 19:54 horas y las 23:47, tuvieron trece llamadas. Remigio manifestó inicialmente que compró gasolina en un grifo. Y junto a Felipa rociaron el combustible en el cuerpo inerte de Rosa. En peritajes posteriores se descubriría que no fue gasolina sino alcohol. A las seis de la mañana, la pareja abandona Arequipa. Toman un ómnibus de la empresa de transportes Colca con destino al Cuzco. En la ciudad imperial toman otro bus esta vez hacia la capital de la republica. El 11 de octubre llegan a Lima bajo los nombres de Erika Sucso Llapuchura y Ronald Pari Canasa, regresando a su casa de San Juan de Miraflores. Contradictoriamente, durante la audiencia, la abogada de "Erika" sostuvo que la pareja quiso viajar a Puno. (Rubén Quisspe)
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