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La Columna |
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MABEL CÁCERES CALDERÓN |
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De la chistera Igual que el penal para corruptos que salió de la imaginación del presidente, en el afán de impactar, durante su mensaje; los proyectos de ley que el Ejecutivo acaba de presentar al Congreso, para la renovación parcial del Congreso y la segunda vuelta en elecciones regionales, son sólo un par de conejos malformados y en estado embrionario, extraídos del deslucido y poco mágico sombrero presidencial. El primero, en relación al Congreso, establece que, a la mitad del periodo presidencial, una mitad del Congreso será renovada. Pero no para reemplazar a los –generalmente impresentables- representantes que hayan demostrado incapacidad o poca idoneidad para el cargo, sino únicamente para que los nuevos congresistas inicien un mandato de 5 años que culminará a la mitad del gobierno siguiente. A los que se van, no se les recortará su periodo, como ocurre con la revocatoria de alcaldes, por ejemplo. Se irán, porque habrán cumplido su periodo de 5 años, pues ellos habrán iniciado su labor, a mitad del periodo del presidente anterior. Y así, sucesivamente. Es decir, ningún congresista verá recortado su mandato. Sólo estarán –por decirlo de alguna manera- desfasados en el tiempo.
Y bien. Este "chiste" ¿qué problema concreto del actual Congreso resuelve? Si no implica, en ningún sentido, castigar a los malos congresistas, con una revocatoria del mandato a mitad del periodo, como todos habíamos entendido del mensaje, ¿cuál es el sentido? Pues no hay una respuesta. Tal vez evite que –como ocurre en este gobierno- la mayoría congresal que ingresa al Parlamento, al mismo tiempo que el presidente de turno, sea obsecuente y dócil frente a los caprichos presidenciales y no ejerza su labor de fiscalización y control, como debiera. Pero eso tampoco está garantizado. Lo real es que, el proyecto ha debido ser armado rápidamente, para aparentar que los conejos del mensaje, sí habían tenido un tiempo de gestación, aunque todas las señales digan lo contrario. Con peores consecuencias aún, e improvisación, viene el segundo proyecto referido a las elecciones regionales que se definirán en segunda vuelta, si la lista ganadora no alcanza, por lo menos, el 33% de los votos válidamente emitidos en una jurisdicción. Como si de un detalle se tratara, el dichoso proyecto "olvidó" mencionar qué pasará con el Consejo Regional. Actualmente, la lista ganadora pone al presidente, al vicepresidente y a la mitad más uno de los miembros del Consejo. Si se diera una segunda vuelta, en la que se elegirá presidente y vicepresidente -como dice el proyecto- no se sabe cómo se elegirá el Consejo. Es decir, no se sabe si esta regla de la mitad más uno de los miembros se aplicará en favor del ganador de la primera vuelta, o del ganador de la segunda vuelta. En el primer caso, se corre el riesgo de que el presidente tenga un Consejo mayoritariamente opositor. En el segundo caso, la representatividad de los consejeros será dudosa. Pero en el caso de la vida real que nos ocupa, ni siquiera se ha pensado qué hacer con ellos. Dado que las elecciones regionales están previstas para noviembre de 2010, de aquí a sólo a 15 meses, es muy improbable que estas cuestiones sean resueltas de manera serena en el tiempo que queda. Es decir, el chiste del penal para corruptos, puede hacernos sonreír; pero esto, es francamente intolerable. |
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