Columnista invitado

reinaldo roberts (*)


Por donde gas pasa, desarrollo queda

La naturaleza ha sido pródiga con el Perú, pero parece que no nos damos cuenta, porque cada vez que se descubre una oportunidad de obtener el desarrollo deseado alguien se interpone en el camino y el benficiado es otro. En el siglo XIX en lo que era el Perú de entonces se descubrió ingentes cantidades de salitre que interés extranjeros se encargaron de explotar y exportar, con las lamentables fricciones que desembocaron en la guerra con Chile.

Después vino el Guano que revolucionó la agricultura mundial. También apareció quien mediante subterfugios se aprovecho de esta riqueza. Pasaron los años y se descubrieron las propiedades que tenía el caucho de nuestra amazonía. Una vez más no faltó quien explotara este importante recurso en beneficio de pocos, y poco después nos vimos privados de sus beneficios. Ahora tenemos el Gas de Camisea, que aunque es una ínfima parte de las reservas mundiales de gas para el Perú podría ser la "tabla de salvación", pero no, ya se comprometió prácticamente la mitad para la exportación.

¿Qué clase de peruanos son aquellos que permitieron que se firmaran convenios de exportación sin previamente analizar las necesidades internas de nuestro país?. Mas aún, ¿ quienes cambiaron la legislación vigente entonces para hacer posible que se llevaran a cabo convenios en ese sentido?. Es sabido que la energía es factor primordial en el desarrollo de los pueblos y el gas es una fuente inmejorable de ella. No en vano podemos decir que " por donde gas pasa, desarrollo queda".

Lo triste de esta historia no es solamente que se facilite la exportación del escaso gas que tenemos, sino que se piensa hacerlo a precios irrisorios: aproximadamente a un octavo ( sí la octava parte ) del precio internacional.

No resulta comprensible cómo tanto el gobierno anterior como el actual hayan visto en la exportación de gas un buen negocio para el país. El negocio es para quien se llevará el gas y lo venderá a México quedándole un estimado de 15,000 millones de dólares en los 20 años del contrato…… Y eso si el gas va a ese país. Nada nos garantiza que una vez el aguas extraterritoriales no se vaya a otros destinos, como ya se vislumbra, como nuestros vecinos del sur vienen pidiendo. No en vano el Ing. Herrera Descalzi ex ministro de Energía del Perú ha dado a entender que la indignación popular, de seguir con ese convenio podría crear otro "Baguazo"

Como consecuencia de la exportación del gas de Camisea y de la confirmación de que no hay tanto gas como se pensaba los gasoductos a provincias quedarán en suspenso si no cancelados. Una vez más se frustraría una excelente oportunidad de desarrollar el Perú armónica y descentralizadamente. No resulta,. por tanto, nada equitativo para el desarrollo nacional que luego de que todos los peruanos que pagamos en nuestro recibo de electricidad una cuota para que Lima tenga gas, ahora nos privemos de tenerlo porque alguien se lo lleva a extranjero. Sería triste que mientras nuestro gas caliente el hogar de algún habitante del extranjero, nuestros compatriotas mueran de frío o nuestras fabricas se paren por falta de energía, o peor aún no lleguen a nacer porque desde ahora sele negó la energía necesaria.

Siendo esta la situación no queda otra alternativa que exigir al gobierno actual, no renegociar el contrato de exportación de gas firmado en el gobierno anterior, sino darlo por terminado, indemnizando si fuera el caso a quienes hicieron inversiones basados en ese turbio documento. Y si la situación lo ameritase denunciarlo ante el organismo internacional pertinente.

(*) Presidente de ForoSur 21