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Juan Carlos Valdivia |
Sobre el volcán |
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El primer peruano Me decía un entrañable amigo español que en el colegio había aprendido a rechazar la lectura de Miguel de Unamuno y, para ser más exactos, todo lo que tuviera que ver con él, sorprendiéndose en un primer momento de mi veneración por él, pero comprendiendo rápidamente que esa veneración era posible justamente por la razón inversa que había provocado su rechazo: a mi no me obligaron a leer a Unamuno, aunque provocaron el mismo fenómeno con “La Serpiente de oro” y otras obras, entre ellas “Los Comentarios Reales”, esa obra maestra que leí muy tarde y algo presionado por los comentarios, no menos reales, de Mariátegui y Vargas Llosa, uno como primer mestizo, como primer peruano, y el otro como primer gran escritor, “el más artista entre los cronistas de indias”. Yo diría también un primer escritor moderno. En primer lugar porque Garcilaso era, por donde se le mire, un hombre del Renacimiento. Un hombre que escribía por su cuenta no era concebible en el medioevo, aunque formalmente el género de los Comentarios Reales sea clasificable dentro la épica. Pero las clasificaciones dejan de lado lo específico, por el afán de generalización. Y allí está la modernidad de los Comentarios. Es una épica moderna, en tanto creada por un humanista del Renacimiento. Por ejemplo, en el Libro Cuarto, el Capítulo I “La casa de las vírgenes dedicadas al sol”, que consta de una sola hoja. Parece “Los dichos de Luder” de Ribeyro, o “Historia y Utopía” de Ciorán. Eso también lo hace único. Es el primer hijo de la Conquista y carece por completo de mentalidad colonial. Como su padre, que es un conquistador, o su madre, que forma parte de la nobleza incaica. Garcilaso deja el Perú en 1560 y por lo tanto no tiene tres siglos de coloniaje bien metidos en el alma como nosotros, los peruanos de hoy. Por eso reconoce tan fácilmente, por primera vez en América hispana, su doble identidad, española y andina. Lo de “hijo de la Conquista” puede tener diversas lecturas válidas: conquistado y conquistador, por ejemplo. Garcilaso esta ennoblecido por doble partida: los hechos y el cargo de su padre y el linaje de su madre. Y su escritura lo muestra en forma deslumbrante. “La elegancia de este estilo está en su claridad y en su respiración simétrica, en su frases de basto aliento que, sin perder la ilación ni atropellarse, despliegan, en perfecta armonía, ideas e imágenes que alcanzan, algunas veces, la hipnótica fuerza de las narraciones épicas, y, otras, los acentos líricos de las elegías” (Vargas Llosa dixit) Si tenemos en cuenta que hasta ahora muchos peruanos indigenistas todavía no son capaces de reconocer su mestizaje hispano andino con predominio occidental, podemos hacernos una idea de lo auténtico y consciente que fue ese primer peruano, ese primer Inca mestizo que jamás se le ocurrió negar su hispanidad. Nos recuerda que los peruanos no tenemos 10 mil años, sino su edad, la edad de Garcilaso: “A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman mestizos por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias, y por ser nombre impuesto por nuestros padres me lo llamo yo a boca llena y me honro en él”. |
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