Artes & Letras

Galería

Conversación de a tres con Augusto Carrasco

Sonriendo en el jardín 

El proyecto "1941 sonrisas" ideado por el artista Augusto Carrasco, en el marco del evento "La primavera de los poetas", convocó a decenas de entusiastas que dibujaban un alegre gesto allí donde un par de ojos invitaran a la risa. Todavía no se consigue la meta, pero los guiños siguen llegando.

sta noche nos acompaña una luna sonriente. Es martes, pero preferiría que sea viernes y el mes transcurriera bajo mayo. Hemos acordado con Augusto Carrasco hacer de esto una simple conversación acompañada quizás de algún vaso. Debería en estos momentos aparecer el fotógrafo o alguien más para hacerlo más interesante y ameno. Al fin aparece a nuestro costado un jardín de flores. Decido al fin encender la reportera:

—Una luna sonriente buen Augusto— digo apresurado, cruzando la calle Santa Catalina— ¿Es necesario intervenir el espacio para encontrar una sonrisa?

De repente no es muy obvio los pasos son largos y por momentos queda atrás el jardín de flores—. Te das cuenta de la sonrisa porque hay un proyecto y has venido a conversar acerca de las sonrisas. Has visto la luna y la has asociado. Antes del proyecto no te hubieras dado cuenta. Es eso, sólo hacerlo más obvio.

Algo de razón tiene mi alborotado amigo, pero de inmediato me asalta la idea de que hemos perdido algo de la capacidad para impresionarnos y contemplar a nuestro alrededor.

—Estaba leyendo un poco de la sonrisa—cambio de tema de inmediato—, de la fisiología de la sonrisa y dice que en ella intervienen 17 músculos. ¿Cuántos músculos han intervenido en este proyecto?

—¡Uao! creo que muchos. Contando los de las personas que han dibujado sonrisas y han tomado las fotos, son muchos.

Las preguntas se me alborotan

—¿Aún no has logrado las 1941 sonrisas, no?

—No …— infantil silencio por calle Bolognesi —…pero en eso estamos. (risas). No quiero que sea una meta fría. El objetivo era involucrar a las personas y eso es lo paja. Ellas se involucran y estamos llegando a la meta de un modo pausado. Lo que se logra es que mucha gente se involucre con el proyecto y comience a hacer arte en la calle, en su casa, en cualquier sitio. Empiece a mirar el arte de un modo distinto, no el arte de galería, no la poesía como un par de versos que riman, sino como una acción cotidiana.

—¿Augusto, la ciudad está triste?— pregunta.

—No es que la ciudad esté triste, ni que yo quiera hacer sonreír a la ciudad, simplemente es buscar ciertos momentos, ciertas situaciones que hacen más paja transitar por ella. Imagina: todos los días caminas del paradero a tu casa, y a veces te aburres, es lo mismo, es monótono, pero un día encuentras algo distinto y eso te emociona, de algún modo te cambia toda la experiencia de ese día, puede ser para bien o para mal. En este caso una sonrisa te puede despertar de la monotonía de un día malo y cambiar toda tu perspectiva.

—¿Tanta trascendencia puede tener un solo trazo?

— Sí. sí, yo creo que sí, eso es arte pues, es poesía. Tú puedes leer un solo verso y te cambia la vida. Tú lees: SE PROHIBE ESTAR TRISTE o LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS y te cambia la vida.

—Pero nunca dejas de estar triste —intervengo.

—Claro…, pero ahí estuvo un momento en el cual leíste y te sorprendiste. Entonces también cuando ves las sonrisas dices: "Uao, han jodido mi casa" pero al menos ya se cambio la experiencia. Y eso es el arte. Por eso elegir el trabajo en la calle antes que el trabajo en la galería. O sea, si las personas no buscan el arte, no van a las galerías, porque yo creo que no hay una propuesta, entonces el artista tiene que salir a la calle y trata de llamar su atención.

—¿Estás satisfecho con que tus sonrisas sean tan fugaces?—

—La vida es fugaz. En ese día cuántas personas la han visto, aunque sea una, pero ya se cambió algo. (Giuliana Gutiérrez y Arthur Zeballos)