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La Sarita con más poder Contundente Simona Entró en vigor la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural inmaterial con un concierto gratuito en la Plazoleta de San Blas, en Cusco. Ahí mismo estuvieron bandas locales y otros artistas. El furor común fue desatado por la banda ícono símbolo de la evolución musical de Perú: La Sarita.
El mismo grupo sostiene que Mamacha Simona ha nacido en el Cusco. Éste, su tercer disco, ha parido a sus crías musicales en el centro del mundo. La discoteca Ukukus y el barrio de San Blas se convirtieron en escenarios perfectos para el escándalo de los cuerpos quienes, motivados por el son satánico, quedaron satisfechos con la pequeña probadita – provocativa y sensual- que la banda nos entrega en su gira promocional alrededor de todo el país. La noche comienza, la juventud saltarina y poguera se recarga con elíxires propios de la ciudad (cerveza local, chicha y algunos gins con néctar de frutas). Las esquinas escondidas se empiezan a inundar. Por los cuatros suyos empiezan a llegar los chibolos, los metaleros, las parejas, los poetas, los punkies, las tías, las mamachas. Todos inundan la pequeña placita imperial. El zambo de cara blanca grita: "más volumen canal dos". El pelucón de tanas en el pelo dice: "Ok". Con una pequeña prueba de armonía empieza el concierto. "Con Uds. ¡La Sarita!" grita el animador. Julio Pérez, el morocho de pelo ensortijado saluda a la audiencia. "¡Oh no, es él, el que canta pues. Me muero!, dicen los de atrás. No han faltado hasta ahora "Colegiala", "Más poder", "Guachimán". Las luces se apagan y salen los demonios multicolores, los que ingieren espadas y sapos. Los danzantes de tijeras cortan el tiempo con sus hojas filudas, lo detienen y nos suspenden en el aire, otra vez, a más de tres mil metros de altura con la "Fiesta de Aucará". La misión está cumplida, la Mamacha Simona nos abraza con el olor a guiso y licor del que son víctimas diarias los gringos, los cusqueños, los mismos peruanos. Ahora, con el sabor aún en el cuerpo y la sacudida letal del sonido fusión andino, no nos queda más que conseguir, de cualquier modo, el disco. (GGC) |