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David Herskovitz La épica del expresionismo Expresar sentimientos y emociones en el lienzo, antes que la dura existencia, podría ser el resumen simple de lo que busca el expresionismo. Pero intentarlo es una cosa y lograrlo otra muy distinta. David Herskovitz lo consigue con habilidad y contundencia. Una antología de su obra se puede apreciar en la galería del Cultural Peruano Norteamericano..
La trayectoria de Herskovitz, vital como artística, da prueba de una incesante búsqueda espiritual en complicidad con la pintura, nacido en Indianápolis (EE.UU) y siendo apenas un niño de nueve años decide ser pintor, un tanto por emular el ejemplo de uno de sus tíos favoritos, como movido por aquella necesidad de decir y expresarse a través de las formas y el color. Su aprendizaje lo inicia en Tientsin, China, en el taller particular del profesor Bryantseff. Cumplidos los catorce años su familia regresa a los Estados Unidos donde, poniendo a prueba su estricta disciplina, se consagra exclusivamente al ejercicio de la acuarela. Años después, la catástrofe de la II Guerra Mundial interrumpe su itinerario al ser reclutado al ejército como soldado raso. Terminada la guerra, concluye sus estudios superiores, pintura y grabado, en el Art Student’s League de Nueva York, ciudad en la que mostraría por vez primera su trabajo como parte de una exposición colectiva. Luego vendrían las personales. Uno de los cuadros exhibidos, "Retrato de un pintor judío", pintura al óleo, llama la atención de la crítica y se le concede el premio Windsor and Newton. Se vislumbraba ya una prolífica carrera y una serie interminable de reconocimientos. Herskovitz se bachillera en Arte, en el Pratt Institute de Brooklyn. Artista de espíritu cosmopolita, su nacionalidad peruana comienza a forjarse a partir de 1960 cuando, invitado por uno de sus hermanos, gerente de la Warner Brothers de Lima, llega al Perú y, de paso por Cusco, queda irremediablemente fascinado. Por aquella época, a raíz de dos exposiciones individuales, "Panorama del Perú" y "El Perú: Paraíso y pobreza", adopta nuestra cultura como propia y asume parte de su obra bajo el influjo de lo peruano. Y no sólo su obra, poco tiempo después de llegado al Perú se casa con la pintora arequipeña Hilda Zegarra Ballón. Vida y obra, como suele ocurrir cuando se trata de un artista genuino, se entrelazan hasta ser indivisibles. Herskovitz ha expuesto en prestigiosas galerías del mundo entero. Su expresionismo, corriente a la que se adhiere, de colores intensos y llamativas texturas, merece la más atenta contemplación. Como parte de la muestra se exhiben también dibujos de enérgico trazo y un par de coloridos paisajes de la arquitectura colonial arequipeña. La de Herskovitz es una mirada diferente que, al ser puesta sobre objetos cotidianos o reconocibles, nos obliga a repensar el mundo entre la fascinación y el extrañamiento. (DML)
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