poLICIAL

Explica cómo mató a Clever Quintanilla

El “soldado” se confiesa

“Sé que soy culpable por meterme en esas sonseras”, afirma José Manuel Calle Oviedo, el joven soldado de 22 años que ahorcó a Cléver Quintanilla Mogrovejo de 35 años en la habitación de un hotel. “Pero quisiera pedirle disculpas a sus familiares. Quisiera que siquiera me escuchen cinco minutos y no me insulten…”

 Inculpado. Calle Oviedo teme por su vida. 

Cuando la Policía lo trasladaba del Departamento de Investigación Criminal a Medicina Legal, los familiares lo llamaron asesino y le amenazaron de muerte. “Si no hay justicia nosotros haremos justicia”, le advirtieron. Calle Oviedo teme por su vida cuando ingrese al penal porque, según él, la familia Mogrovejo tiene contactos con gente de mal vivir.

Con el pasar de los días, teme que esta amenaza sea real pues el viernes 20, cuando estaba conversando con unos amigos en un parque, se acercó un hombre y le gritó: “maldito, la vas a pagar” y le dio un puñete directo en el ojo.

La versión de Calle

José Manuel Calle Oviedo dice que la noche del sábado 18 de octubre estuvo en una fiesta cerca de su casa, en el distrito de Alto Selva Alegre. A las 3 de la madrugada fue a la discoteca “Open”. Quería continuar bailando. Esa madrugada conoció a Samy, la travesti que manejaba la caja de la discoteca “Open” y a Cléver, el dueño del local.

Cléver le invitó cerveza y pisco. José Manuel correspondió comprando cervezas. Cuando estaban tomando, Cléver, su ocasional acompañante, empezó a acariciarlo. “No, qué pasa”, le habría increpado Calle. Cléver solo se reía y “hacía gestos como Carlos Cacho”, dice el inculpado. Al final, Calle sólo recuerda que estaba muy ebrio. 

No recuerda cómo lo llevaron al hotel París. Recuerda algo, cuando Samy, la travesti, pidió una habitación en el hotel.Calle sólo recuerda que estaba dormido en la cama cuando sintió que lo estaban penetrando contranatura. Entonces reacciona, le da un golpe con el codo al hombre que estaba sobre sus espaldas. Luego lo agarra del cuello e intenta someterlo. Escapa. Él pensó que estaba vivo. 

Cuando lo dejó estaba con el pantalón hasta las rodillas. Bajó las escaleras y tocó el timbre, estaba nervioso. Salió el cuartelero. “Lo dejo dormido”, dijo y se fue a la calle.El abuso parece confirmarse con la manifestación de “Claudio”, un testigo que acompañó a Quintanilla Mogrovejo esa noche. Según él, Cléver le contaba que siempre llevaba a chicos entre 18 y 22 años a hoteles, los emborrachaba y luego abusaba sexualmente de ellos, sin su consentimiento. Él como amigo, le recriminaba que no lo hiciera porque se podrían vengar, pero no fue escuchado.En el hostal Paris conocían a Cléver. 

El cuartelero dice que vio a los cuatro hombres acompañados de una chica, pero era un travesti. Cuando el soldado se fue, dijo al cuartelero que dejaba dormido a Quintanilla. Así que no ingresaron al cuarto hasta la noche del domingo. A las siete llega el administrador y pide que despierten a Cléver porque ya tenía que ir a trabajar a su negocio.En el cuarto encontraron un preservativo usado por Quintanilla. 

Contenía restos seminales y fecales. Al realizar los estudios de dosaje se encontró 1,80 grados de alcohol en el cuerpo de Cléver Quintanilla (el máximo en accidentes de tránsito es 0,5).José Manuel dice que los cuatro meses siguientes, estaba traumado. No podía creer lo que había pasado. Tenía vergüenza y miedo.

El 10 de marzo José Manuel Calle Oviedo se acercó al local de la Depincri. Su mamá llegó luego porque la llamaron. En la Policía, el abogado tributarista que estaba defendiendo a Calle le informa de la situación a la madre. Entonces Calle Oviedo le dice: “voy a decir la verdad”. Encuentran al joven en un mar de lágrimas. Da su versión que consta en el expediente. En la Policía, la familia de Quintanilla se quería acercar para agredir a Calle Oviedo. 

En el juicio oral, el 5 de abril, se aclararán las cosas. Tal vez reduzcan la pena contra José Calle, si consideran que cometió homicidio por emoción violenta.(Rubén Quispe)

 

La víctima

Empresario. Clever Quintanilla.

La noticia del asesinato de Cléver Quintanilla llegó en octubre del año pasado, como un caso típico de un asalto que acabó en muerte. Si hubo o no intención del homicida sería algo que las investigaciones deberían descubrir. Y es que se supo que Quintanilla, horas antes de su muerte, salió de su discoteca con el dinero de caja, costumbre que había adoptado meses atrás, luego de sufrir un robo en su local.

El domingo 19 de octubre, salió acompañado por varios amigos, como solía hacerlo los domingos en la madrugada después de trabajar en su negocio todo el sábado. El local de Quintanilla era una discoteca de “ambiente”, como se llama a las discotecas concurridas por homosexuales y travestis. Esa vez, lo acompañaba alguien más: José Manuel Calle Oviedo.

Los amigos llegaron al Hotel París, pero sólo Cléver y José Manuel ocuparon una habitación. Horas más tarde, el empresario estaba muerto. En el cuarto, la Policía encontró preservativos usados y desorden; pero no halló dinero alguno.Mese después, “el soldado” –como se le conoce a Calle Oviedo- se entregó a la Policía; pero no fue apresado. 

La familia de la víctima teme que fugue en cualquier momento pues sostiene que no se habría entregado por voluntad propia, sino obligado por la madre que incluso lo habría botado de su casa a causa del crimen. Calle Oviedo no tiene empleo y es desertor del Ejército, por lo que tampoco tiene D.N.I. “El soldado” ofreció dos declaraciones a la Policía. 

En la primera no admite su delito pero en la segunda acepta haber actuado en defensa propia. El segundo juzgado preparatorio a cargo de la juez Jeny Magallanes ha rechazado el pedido de detención preliminar, pues el asesino se entregó y se acogió a la confesión sincera. El abogado de la familia sostiene que Calle Oviedo no puede alegar defensa propia, asegurando que no sabía que iba a un hotel a tener intimidad con otra persona.